¡Cómo echo de menos La Tercera España y qué falta nos hace! Humildemente me considero parte de ella aunque cuando vuelvo mi mirada al panorama político español casi no encuentro a nadie…Esa Tercera España destinada a ser aplastada entre el extremismo de las otras dos. Seguramente el paradigma es D. Miguel de Unamuno, desterrado por la dictadura de Primo de Rivera, privado de todos sus honores por la II República (¡a él, que fue candidato a Presidente de la misma obteniendo…un solo voto!) y privado nuevamente del único que le quedaba (concejal electo del Ayuntamiento de Salamanca) por los rebeldes del 36. Todos los regímenes lo estigmatizaron porque a todos les criticó sus miserias, y eso, la claridad de juicio y la valentía para denunciar los abusos vengan de donde vengan, no lo perdonan las banderías sectarias que nos gobiernan. Lo mismo podríamos decir de un Chaves Nogales, Madariaga, Menéndez Pidal, Ortega y Gasset, Julián Marías, Sánchez Albornoz, etc, etc. Pero otro caso que me llega al alma es el de Clara Campoamor. Defendió el voto femenino en las Cortes de la República frente a las voces de la izquierda que querían negárselo a la mujer porque eso podía suponer un triunfo de “las derechas”. Esta polémica me parece ejemplar de lo que la Tercera España representa: los que defienden la idea en sí misma, el derecho inalienable con todas sus consecuencias y los del vuelo bajo defendiendo la conveniencia partidista por encima de los principios…¿No es extraño que su libro ”La revolución española vista por una republicana» no se haya publicado en español hasta el siglo XXI (2.006, creo)?…en fin…sólo se premian, comentan y publican las adhesiones inquebrantables. Se nos quiere hacer pasar una historia de buenos y malos en que cada uno elija un bando y quien le cante sus miserias a los dos no tiene futuro. Solo leyendo, informándose y profundizando en los temas se dejan de ver el blanco y el negro y se perciben los claroscuros. No es la equidistancia, es la distancia justa. Pero ese es un ejercicio difícil de hacer con lo fácil que es ponerse en un lado de la trinchera y empezar a arrojar epítetos a los del otro lado… El último que me ha llamado la atención ha sido el de que “Alfonso Guerra se ha derechizado” que le lanzó Gabilondo porque el buen señor se atrevió a criticar la deriva de Sánchez con los independentistas. Guerra respondió que se habrá movido el escenario o los actores pero que él seguía en el mismo lugar. A este paso no va a quedar referente de la izquierda que defienda la Constitución y a España que llevarse a la boca…¡ qué insania! Yo, que me he pasado la vida enseñando a generaciones de alumnos a sentirse orgullosos de la historia de su país, debo ser en estos momentos de una derechona insoportable…lo moderno, lo guay es lo de ese profesor de Baleares que para enseñar español se vestía de payaso y decía llamarse Godofredo…el payaso Godofredo habla español…qué sectarismo, qué tristeza…