Por la LOMLOE al saber

Por fin una ley de educación adaptada a su tiempo. Según las últimas noticias que se van conociendo, la nueva ley de educación, LOMLOE, termina con los viejos usos que nos ataban al pasado. Ya no será necesario aprobar las asignaturas para llegar a la titulación final, los suspensos se eliminan todo lo que sea necesario para evitar las repeticiones de curso. Lo último en caer el viernes pasado, fueron las pruebas de recuperación de junio (las de septiembre ya habían caído hace tiempo para que los alumnos no se vieran obligados a trabajar en verano). No hay pruebas de recuperación porque nadie va a tener nada que recuperar. Por fin caen las motivaciones espurias y materialistas para el estudio. A partir de ahora, un alumno no se verá obligado a estudiar para no repetir, o para aprobar, porque eso lo tendrá garantizado. Se acabó la angustia y la presión de “si no estudias no pasas”. Los alumnos estudiarán solo por amor al conocimiento, por el placer de la materia en sí misma, por el desafío del aprendizaje, que ellos solos construirán. Clases y clases de nuestros institutos llenas de la exaltación que produce el amor al saber en sí mismo. ¡Qué maravilla! El profesor dejará de ser el poseedor del conocimiento que se erige en juez de si lo has alcanzado para pasar a ser un psicólogo que pone en valor tus capacidades, tus sentimientos, tu autoestima, que no permitirá que caigas nunca más en la presión mental de conseguir resultados académicos que condicionen tu futuro ni que nadie te reproche que la falta de resultados son consecuencia de tus decisiones. Porque los resultados académicos estarán garantizados y los alumnos se entregarán al placer del conocimiento en escuelas ecológicas e inclusivas cual nuevas Academias atenienses, donde todos querrán intervenir, despojados ya del peso del estudio obligatorio, en animadas palestras sobre los mas variados temas, del valor de los polinomios a las leyes de la física, o desde los sumerios hasta las mitocondrias celulares. Y este amanecer de la nueva escuela pública nos dejará una sociedad de sabios especialmente en las clases más desfavorecidas, que recibirán gratuitamente el nuevo saber con que enfrentarse a la vida. España pasará a desbancar a los Singapures y las Finlandias de los rankings mundiales del saber escolar. Haremos historia como la estamos haciendo en cualquiera de los campos a los que se entrega este gobierno de progreso. Sólo los recalcitrantes y reaccionarios miembros de las clases que puedan pagarse un colegio tradicional, enviarán a sus hijos a formarse en los antiguos sistemas de estudio forzado y resultados académicos en consonancia con el esfuerzo realizado. Pero aún sobre estos se intentará extender el manto protector de la escuela nueva en la medida de lo posible, pues ya se sabe que los hijos no pertenecen a los padres y es obligación del estado arrebatárselos si es necesario para atender a su educación dentro de los parámetros del progreso. Yo, que para mi infortunio me formé en la vieja escuela del esfuerzo en el estudio, tenía un profesor en la facultad que nos repetía a menudo “Yo no suspendo a nadie, os suspenderá la vida”. Pues no, a estos alumnos no les va a suspender la vida porque ellos van a dar a luz a una sociedad nueva en consonancia con su saber donde encontrarán su puesto. “El futuro nos pertenece”, cantaban unos bellos muchachos hitlerianos en la película “Cabaret”. Parafraseándolos, yo os digo que el futuro os pertenece, generaciones lomloicas del progreso. 11 septiembre 2020