Emiliano se sincera

A Emiliano, sin que nadie lo esperase, ha declarado que en su partido sólo hay un jefe y los demás son todos monaguillos. Y se ha quedado tan pancho. Esto debe venir de (San)cho Pan(za). Lo que es injusto para el fiel escudero de don Alonso Quijano. Es cierto que Emiliano con su cara empanizada y sus mofletes rosados abundantes, de los que emerge una nariz redondeada que coronan unos ojillos medio abiertos, podría recordar a las diversas ilustraciones con las que nos hemos representado a Don Sancho, pero, por mas que gobierne Emiliano la tierra que aquel recorrió con su jumento, no se merece la comparación. En su afán de hacer que opina de todo, tal vez podamos encontrar un rastro de la afición refranera de Panza. Opina para recular inmediatamente de lo opinado. Dijo que haría falta mucha vaselina para aceptar el acuerdo de su jefe con ERC, pero al parecer tiene reservas abundantes. Partidario de Susana Díaz en los tiempos de las luchas entre ella y Sánchez por la Psoe, se dijo tan afín a Susana, que anunció que si no ganaba, él no se volvería a presentar como candidato en la taifa castellanomanchega. Ganó Sánchez y Emiliano se presentó, naturalmente. Criticó las alianzas con la podemos, pero cuando perdió las elecciones en 2015, no dudó en ofrecer una vicepresidencia de nueva creación a uno de los ¡dos! representantes de la Podemos para llegar a la Junta. “Detrás de lo del cambio con el Sahara debe haber algo gordo, pero yo no digo nada, los gobiernos saben de las dificultades”. Y así siempre, haciendo que critica, haciendo que opina, haciendo que no le gusta… Y ahora dice que son todos monaguillos…pues naturalmente ¿cuándo ha demostrado ser otra cosa? ¿Cómo si no puede mantenerse en cargos políticos desde los 19 años? Porque Emiliano empezó de concejal a esa edad, y ya ha sido un no salir del cargo político, del sueldo público. Por eso aman tanto lo público, se llenan la boca de su defensa, viven de ello. Y al monaguillo, que ha participado como consejero en todos los gobiernos de la Junta, desde Bono a Barreda, que ha estado siempre ahí pasando de una Consejería a una vicepresidencia, a senador, diputado, hasta llegar a Presidente, le ha ido bien. Fue uno de los impulsores de la construcción del hospital de Toledo, su ciudad, en lo que se considera uno de los mayores despilfarros de dinero público en España. Un hospital de un kilómetro de longitud y 23 hectáreas de terreno, con mármol en paredes y suelos de todos los baños y azulejos portugueses, con 22.000 metros cuadrados de superficie acristalada, 102 mostradores, etc, etc, etc. Comenzó en 2005, y cuando Cospedal llegó al poder tuvo que rebajar el proyecto que costaba 700 millones de euros. No ha estado operativo hasta 2021, no se pudo utilizar en la emergencia Covid y le faltaron cinco años para durar lo mismo que la construcción del Escorial. Y mientras tanto, en las otras provincias, listas de espera de hasta tres años… Este es nuestro hombre, el que ha llevado a su taifa a tener una deuda superior a la de Madrid, sólo superada por las de Cataluña y Valencia, mientras ocupamos los últimos lugares en todos los indicadores de bienestar social. Somos dos millones de habitantes ¿en qué se lo gasta? Sí, es cierto, es un monaguillo, es el que le levanta la casulla y atiza el incensario a quien corresponda, el que le ofrece el paño bordado para que se lave las manos. Por eso hay que ser justos, no se pueden echar todas las culpas sobre el oficiante, sánchez no hace nada que no hagan la legión de paniaguados que le aspergen el agua bendita.